EL último esfuerzo

Es muy curioso como encuentro la simbología en las cosas cuando miro atrás y analizo con calma y es muy curioso también cómo la inspiración llega a las 3:29 de la mañana a pesar del silencio sepulcral que ya va a cumplir casi una semana.

Me esforcé! En no encontrar de nuevo simbolismos y repetición de ciclos, no había puesto mucha atención cuando me fui a Canadá aquella vez, pero puede que también en medio del viaje llegara un mensaje, igual que llegó en Japón en aquella litera que decía «I don’t love you anymore» igual que llegó en España con ese cuaderno que decía «I believe I was a great love novel in a past life»… pero ya no en esta, verdad?

Una última noche juntos, compartir el miedo de que vuelva a suceder, pedirle al universo que no sea así y mágicamente, desaparezco. Me aferro, me esfuerzo, escribo, comparto a diario, quiero que seas parte, te empujo para que lo seas, te siento aferrándote a esta historia, pero algo pasa, lo que siempre pasa, te sueltas.

Qué pasó? si yo supiera lo que pasa, no lo sé, no sé si las cosas serían diferentes pero algo pasa que aún no termino de entender, será la distancia? será el trabajo? será el estar con alguien más que borra todo lo demás? que borra las risas que nos hacen llorar, que borra esos abrazos que pueden durar horas, que borra todas las lagrimas de felicidad compartidas, que borra todas las cartas que al final si pudiste leer, que borran esos besos que sacan chispas, que borran ese sexo que parece de novela erótica, que borran esas noches platicando sin dormir ni un instante, que borran todas esas caricias eternas, que borran esa laguna, esa vía láctea, esa magia compartida y manifiesta? QUÉ PASÓ?

Todo se borró… TODO.

De este lado que pasó? Una persona esperó que se rompiera el ciclo, que cuando me sintiera desaparecer, todo eso que pasó en este último periodo regresara a tus recuerdos, te tocara como lo hace conmigo e hicieras el esfuerzo conjunto de seguir. No pasó, el afán de mi parte fue enorme, para no insistir, para no forzar, para no hacer algo de lo que me fuera arrepentir después. No fui prioridad, no soy prioridad, ni lo voy a ser en el futuro, cómo lo sé?: tuve un accidente, sabes quién fue la primer persona en enterarse? TÚ. Sabes quién fue la única persona que no mostró el menor interés en ello… TÚ, pasaron horas, me llamaron tantas personas, le dieron seguimiento todavía más, aguanté, el no poder respirar, el moretón gigante en las costillas, en las piernas, en los brazos, las botas rotas, la chamarra chamuscada, no dije nada. Aguanté. Me dolió más tu indiferencia que el golpe, mientras todos querían ver fotos del golpe, de la moto, saber cómo ayudaban tú solo escuchaste que alguien más ya había apoyado y desapareciste. Ahí está la razón de todo, tu indiferencia, tu falta de interés mermó mi interés. Merezco algo mejor. Pero aguanta, tal vez es el horario, llega a la siguiente etapa y tal vez ahí la cosa pueda cambiar.

Llegar a México y saber que tampoco hay el más mínimo deseo de escucharme. Ni saber cómo estoy, mientras tanto las llamadas del resto de la gente se dirigen a la siguiente etapa del viaje, la más difícil, la más demandante, mientras tanto, el cuerpo va acumulando toda la tristeza, todo el dolor. Llegar a Veracruz no fue difícil, fue un rush de adrenalina de 6 horas que acabó conmigo tumbada en una cama a las 9 de la noche caminando como zombie sin saber qué pedo con la vida. Esperándote.

Son las 6 de la mañana, ya vamos de camino al malecón, fotos, emoción, nervios, me asomo al mar y comienzo a llorar, estoy muerta de miedo, quisiera que estuvieras ahí, carajo estás ahí! pero sé que este es el último viaje en el que me vas a acompañar, el sol está saliendo así como estás saliendo de mi vida, levanto los brazos y lo único que me sale es lo de siempre lml_ por última vez.

No me lo esperaba, pero Clo me toma del hombro, me ve directamente a los ojos, -TÚ PUEDES CON ESTO, ES DIFÍCIL, VA A COSTARTE TRABAJO, PERO HAS PODIDO CON COSAS MUCHO MÁS DIFÍCILES QUE ESTA, Y AQUÍ ESTOY YO, AQUÍ ESTAMOS TODOS, TÚ PUEDES- contengo las lágrimas y ahí estás, apareces por un instante, el temblor de las manos y de las piernas desaparece «ánimo» me dices, y luego te vas. Me subo a la moto y vienes conmigo en el viaje más difícil de todos, 13 horas, (las mismas de un vuelo a Japón curiosamente) pensándote, acompañándome, en cada caseta en la que sentía desmayarme, en cada subidón de adrenalina por las curvas a 140km/h, en los momentos en los que quería llorar pero no podía porque tenía que guardar cuanto líquido me fuera posible para evitar deshidratarme, en la comida de teques… porque teques, en el hermoso atardecer, en todo momento, traté de retenerte, me esforcé por llevarte conmigo. Llegamos a la foto a la playa, te sentí irte, era momento de dejarte ir, no querías estar conmigo. Para este viaje ya no. Y mi cuerpo se rindió. Te sentí partir, sentí que ya no querías compartir, la goma mágica había borrado todo, de nuevo, esta vez para siempre. Lo supe y me sentí morir, literalmente.

Tu silencio me dice absolutamente todo, la decisión a la que has llegado, las prioridades en tu vida, lo que quieres, tu actitud habla más que mil palabras, ya no estás, ya no vas a estar.

No importa lo que diga, lo que haga, lo que pase… no es suficiente.

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