What I miss about you…

I had a dream last night. As it always happens (at least in my dreams) some parts are kinda blurry and I’m not sure that the characters are quite defined. I do remember that 2 of my greatest loves where part of that dream. With one of them I talked, and I recall the feeling of being heard with attention bounded to love.

I don’t even know how to describe this, but it kinda feels like when you love someone, and you are listening to whatever they have to say and you hope deep in your heart that they are happy and wish them the best, just because you love them. In this particular case it felt like that but it had a hint of romance in it, and a desire that only comes from passion.

I miss that.

With the other guy, we didn’t actually talked that much during the dream. We sort of had an interaction with another person but the feeling I had was of great caring, he only wanted me to find what I was looking for. He hugged me in the way you hug a person that you love. I could smell his clothes, and it was so real that it made me wake up.

I miss that too.

I certainly loved this guys in a moment of time, and I don’t miss them, not in the romantic way that you might expect after all the time spent together, I did woke up yearning the way it felt to be loved like that by another person. I have found myself in this knowledge trip, that has made me realize that self love is very important, and I feel the love that I pour into myself everyday, and the one that my friends and family also feel for me, but after been almost 3 years single (without counting the mingle) I realized just now, that I really miss been loved that way.  And that that’s ok.

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Historia de un padre

Me dejó de dar envidia ver a mis amigas y miembros de mi familia disfrutando de una relación amorosa con sus padres. Recibir besos y un TE QUIERO o TE AMO HIJA nunca formó parte de la comunicación que mi papá y yo tuvimos y ahora entiendo o por lo menos trato de entender de manera amorosa por qué mi papá es así conmigo.

Yo fui producto de una relación amorosa muy inesperada, mis padres no estaban casados y la historia de como unieron sus vidas entre amenazas y malos tratos por parte del papá de mi mamá me hacen entender que tal vez mi papá vivió mi nacimiento con un poco de miedo y cautela.

No supe hasta hace poco, de verdad muy poco que mi papá no quería tener hijos, de entrada y luego supe que el motivo por el cual se separaron por una temporada cuando yo tenía nueve años y hasta pasaditos los 10 fue justamente porque mi mamá insistió en tener otro hijo, cosa a la que mi papá se negó tan rotundamente y resultó en una separación bastante complicada en la que fui moneda de cambio… pero esa es otra historia.

Tengo pocos recuerdos de convivencia con mi papá y en general todos ellos son compartiendo todas esas pasiones que forjaron las mías eventualmente. El deporte, los viajes, el conocimiento. Creo que cuando uno es joven lo único que quiere es la aprobación y respeto de sus padres y la manera en la que yo lo intenté conseguir fue copiando todas las pasiones que mi padre tenía, la lectura, la música, los deportes y viajar. Todo ello me hizo un poco masculina, ligeramente marimacha y bastante aventurera y justo cuando estaba agarrando carrera fue cuando mis papás se separaron y las cosas cambiaron mucho.

Cuando mis papás por fin se reconciliaron ya esperaban otro hijo y es curiosísimo, luego de sentarme y analizarlo y de horas de trabajo psicológico entiendo que mi papá por fin tuvo el hijo que no había tenido y toda atención que tuve de su parte simplemente se esfumó y se fue para su hijo. Nota, no es reclamo, simplemente fue algo que pasó y ya.

Alguna vez hablé con mi papá de ello y me dijo que sí, que sí sabía que había tomado esa actitud, que sí había hecho eso pero que no encontraba la manera de volver a retomar su afecto como padre hacia mi. Me da pena, digo, yo he tenido un camino pavimentado de una enorme cantidad de figuras paternas, que sí me dijeron al crecer lo mucho que me querían, lo mucho que me amaban y con mi papá pues simplemente lo tomé como a un amigo, alguien con quien comparto muchísimos gustos, alguien con quien platico de esas cosas que nadie en mi familia adoptó por no tener esa necesidad de aceptación y que agradezco.

Agradezco por supuesto la dureza de su trato porque me hizo fuerte, su necedad en hacerme ver toda película y caricatura en inglés porque de otra manera no hubiera desarrollado esa habilidad. Su lejanía para poder compensar con cercanía con los demás su discreción y su ética de trabajo, su pasión por el baile y su finísimo gusto musical. Su pasión por viajar y conocer, por investigar y por saber.

No hay tiempo como el ahora para agradecer y por eso en este día papá quería dejarte por escrito todas estas cosas que me han hecho lo que soy. Gracias por ser mi padre en esta vida. Que vivas muchos años más en felicidad y en salud.

FELIZ DÍA DEL PADRE!

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No termino de entenderlo

ATENCIÓN, si eres un miembro de mi familia toma nota, ESTE POST no es para ti, habla de cosas íntimas y sexuales de mi vida, si lo lees será bajo tu propio riesgo.

Sin más preambulo vamos pues:

Hace unos meses viendo un reportaje a cerca de sexualidad en Netflix me topé con una entrevista a una chica que tenía un muy conocido podcast en el que hacía un llamado a mujeres y hombres a hablar a cerca de su sexualidad y donde sobre todo hablaba de su búsqueda por encontrar la manera de sentir un orgasmo. Se trataba de una chica que ya estaba en sus 30’s y confesaba abiertamente jamás haber sentido un orgasmo y por eso su podcast y su búsqueda la hicieron “famosa”.

Últimamente y debido a una situación personal me he encontrado en un viaje de entendimiento de mi misma, de mi persona, de mis ideas a cerca de las relaciones interpersonales y muchas otras cosas más. Siempre me he perpetrado como una persona segura de su sexualidad y feliz con las relaciones de pareja e interpersonales que he tenido. Sexualmente abierta y en alguna época de mi vida irresponsable y promiscua. Nunca, he estado orgullosa de ello, debo decir que fui muy afortunada en vivir en una época en la que mis locuras solo forman parte de una memoria de algunos chicos y chicas ochenteras que fueron parte de mi desarrollo sexual.

Mis amigos, siempre han estado en el entendido de que acepto mi sexualidad y no le tengo miedo al sexo y caray, MoNo sí que sabe divertirse. Y sí, me divierto, me divertí, lo gozaba. Pero a penas hace un mes hablando con Dani le confesé que solo UNA VEZ, sentí absoluta compatibilidad con una persona. UNA SOLA VEZ.

Esta es la historia de mi primer CASI-orgasmo!

Conocí al Oso hace muchos años, era, es (creo) amigo de un hombre con el que compartí una larga historia de amor. Desde que lo conocí, aclaro, me pareció extremadamente atractivo, pero, siempre respeté el hecho de que él era amigo de mi pareja y claro DE QUE YO TENÍA PAREJA! Eventualmente esa unión terminó y todo el mundo siguió por su lado. El Oso y yo seguíamos siendo amigos así como mi ex y yo seguíamos platicando extemporáneamente.

En una ocasión el Oso y yo coincidimos, platicamos, bebimos, y nos besamos. Y eso fue todo.  -Eso fue todo esa vez- Porque luego de meses chateando a diario decidimos hacer un viaje juntos y por supuesto, el viaje fue hecho con toda la intención de llevar todas estas pláticas a un plano completamente físico.

Yo para ese entonces ya tenía 35 años! y había vivido engañada! jamás en mi vida había experimentado esa conexión con alguien, y tampoco había experimentado esa conexión con mi cuerpo. Lo que sentí rayaba para mi en lo escandaloso, no podía comprender como habían pasado 35 años de mi vida sin haber sentido algo como eso JAMÁS! y no sé por qué ME FRENÉ, frené mi cuerpo, frené mis emociones, frené mi alma, frené todo y no me dejé llevar y simplemente la mitad de mi cuerpo dejó de funcionar. El Oso me cargó para dejarme en un absoluto estado de desmayo sobre la cama y me dijo, no pasa nada. Todo va a estar bien.

NO!!! NADA IBA A ESTAR BIEN! ahora no pensaba en otra cosa que no fuera él! no podía concebir mi vida sin tener el gusto, carajo!, el placer de pasar cada instante de mi vida sexual con este hombre que por cierto vivía a 800 km de distancia mía!

Hice todo lo posible por repetir experiencias con él, TODO lo posible, volvimos a compartir espacios, viajes y momentos y no sé, de verdad no sé por qué nunca me permití llegar a el sublime momento del que piden su limosna todo ser sexualmente activo. No sé. No sé por qué. Siempre me paraba instantes antes, sólo un instante antes.

Llena de miedo confesé (a mi manera) a esta persona que se había convertido en alguien muy importante en mi vida, nunca puse todos los puntos sobre las ies, pero le di algunas pistas. Aún hoy no entiendo por qué nunca le dije, guey… eres la única persona con la que he estado a punto de sentir un orgasmo y no puedo terminar de sentirlo porque sé que es solamente algo pasajero para ti.

Yo nunca me equivoco cuando sospecho que alguien no siente lo mismo que yo. Sabía que había algo, algo raro entre él y yo, nunca tuve el valor de enfrentarlo y preguntarle qué tenía mal yo como para no querer tener una relación formal conmigo, aunque en algún momento sí me dijo que no quería comprometerse a algo serio a la distancia. JA! menuda sorpresa cuando tan solo meses después de nuestro último encuentro YA TENÍA NOVIA! Me molesté muchísimo. Tampoco se lo dije jamás.

A qué voy con esto?

Daniel y yo platicamos muchísimo, podemos estar horas y horas y horas hablando por teléfono o sentados en el sillón platicando de estupideces y cuando temas como estos salen a la luz ni él ni yo podemos resolverlos, el dice que soy una gran persona, una gran mujer, un gran ser humano, TODO MARAVILLOSO, no entiende como puede ser posible que siendo tan abierta y carismática pueda ser tan cerrada en algo en lo que percibo ser tan abierta como el sexo pero sobre todo no entiende como alguien como yo, no puede tener lo que busca en una pareja y cuando cree tenerlo, no es recíproco.

 

NO TERMINO DE ENTENDERLO…

 

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Comadritas

Continuamente y en una ciudad como esta, CDMX, escuchamos la frase “Que chiquito es el mundo” nos encontramos a gente que no veíamos hace años en conciertos acompañados de amigos que también tenía años que no veías y resulta que son pareja o vas a un evento y te encuentras a tu jefe, que resulta ser amigo de la persona que te invitó a dicho evento, o pasas por una calle y señalas que tu papá jugaba dominó por ahí y dices EL MÍO TAMBIÉN y resulta que el papá de tu gran amigo, también es amigo de tu propio padre.

Cosas como estas pasan una y otra vez y a personas como mexicanos nos pega aún más porque no podemos creer que en este país, tan basto, tan grande, en esta ciudad tan caótica, tan inmensa, nuestro círculo de amigos esté tan conectado, nuestras líneas de vida se entrelazan como el de ellas:

Quina, era vecina de la cuadra de María, siendo Quina la prestamista y gran amiga de todos los de la colonia, eventualmente tenías que conocer a alguien que también la conociera, todos, todos en la zona conocían a Quina y María no era la excepción, eventualmente, y con el pasar de los años, se volvieron mejores amigas, al grado de volverse comadres, los hijos de la una y de la otra eran también mejores amigos. Salían los fines de semana, subían montañas y acantilados juntos, salían a paseos y eventualmente comenzaron a crecer, pero siendo vecinos, jamás se alejaron, siempre terminaban en las mismas fiestas, en las mismas escuelas, compartiendo las mismas amistades.

Uno de los hijos de Quina, siendo ya un adolescente conoció ya grande a una de las hijas de María y terminaron casándose. Victor y Angélica se casaron y esas amigas, esas comadres, se volvieron también consuegras, familia.

Cuando mi Abuela Quina murió una de las más afectadas fue mi Abuela María, ni mamá, ni mi papá, ni nadie encontraba la manera de decírselo, de contarle que su “Comadrita” ya no estaría con ella en navidades, que no se contarían los chismes de aquella cuadra donde Quina vivió hasta el momento de su muerte, donde se desarrolló la historia de su pequeño mundo que posteriormente se volvería el inicio de cada uno de nuestros micro universos.

Mi mundo sí era pequeño, otra de mis tías se casó con un primo de mi papá y no necesité nunca salir de esa pequeña esfera que era el mundo de mis abuelas, de su cariño, de su amistad, de su crianza en conjunto porque cuando no pasaba las noches con María, las pasaba con Quina. Muchos años me acogí a su seno, a su sazón, a los ronquidos de María y a la comida de Quina, marcaron mi vida, me formaron, me hicieron tener los gustos que tengo, tener las manías que tengo.

Extraño mucho yo también a mi Abuela Quina pero debo estar agradecida que por tanto tiempo fue parte de mi vida, y aún más agradecida que aún cuento con la bendición de tener todavía a María, a mis casi 40 años, ahí sigue, dando lata, viendo las luchas y comiendo tamales como tanto le gusta.

Mi familia es la viva prueba de lo pequeño que puede llegar a ser el mundo. No por eso deja de ser importante, no por eso deja de ser mi mundo.

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A la izquierda mi Abuelita Joaquina (qepd) platicando con su comadrita su consuegra y amiga, mi Aguelurca María.

 

 

 

 

 

El molcajete que me prometio mi abuela

Mis papás eran muy jóvenes cuando yo nací, así que pasaban la mayor parte del tiempo trabajando y yo pasaba la vida en casa de mis abuelos, casi todos los fines de semana y a pesar de la molestia de mi mamá, prefería pasar el fin en casa de mi abuela Quina, que era la mamá de mi papá. No había más niños en la casa, sólo me gustaba estar ahí, en esa enorme casa que parecía laberinto, donde bien podía ir al anexo de mi tío Pancho o al de mi tío Chavo o con mis bisabuelos que tenían otro anexo a ver películas en blanco y negro o quedarme viendo a mi tío Miguel arreglando un carro en el taller que tenía junto a la casa.

Mi hora favorita sin lugar a dudas era la comida, en esa mesa eternamente cubierta por un plástico cristal, donde había una taza de peltre con cucharas, tenedores y cuchillos del mismo material rebozando de ella para que tú simplemente tomaras lo que ocupabas y tan, tan. Lo mejor siempre era LA SALSA, mi abuela jamás de los jamases usó una licuadora para hacer la salsa, me encantaba verla tatemar jitomates, chiles verdes, cebolla, a veces tomate verde, para hacer esa deliciosa salsa que sólo se sabe hacer de una manera; a mano bajo la piedra que machaca en un molcajete los divinos ingredientes que hacen esa salsa que, no lo nieguen es la favorita de todos los mexicanos (a los que nos gusta el picante). Ese sabor, mi abuela desafortunadamente creo no habérselo heredado a nadie, la mayoría de sus hijos fueron hombres y ya saben, las mujeres son las que se quedaban en la cocina. No he visto que su única hija (mi tía Lety) preparara salsa tatemada, lo que sí recuerdo es que yo SIEMPRE quise hacer salsa como mi abuela.

Cuando tuve edad suficiente, y cuando ya vivía sola, tal vez tendría unos 22 o 23 años le dije a mi abuela que me iba a comprar un molcajete y que quería hacer tal y como ella siempre hizo, salsa tatemada. Ella me dijo, -hija, esto del molcajete no es tan sencillo, lo más fácil es conseguir la piedra, lo difícil siempre va a ser conseguir quién cure bien el molcajete- Fue entonces que me explicó que la piedra volcánica tiene que ser curada con harina de nixtamal para que el molcajete quede bien taponeado de sus volcánicos orificios para que no entre por ahí la melcocha de la salsa, cosa que luego se puede echar a perder y -Dios no lo quiera hija, andamos infectando a alguien de un bicho-

Empecé a ver cada vez menos a mi abuela, iba tal vez una vez al mes a verla y no había ocasión en la que le recordara de mi molcajete. Un buen día me dijo “HIJA YA TENGO TU MOLCAJETE” nomás que ahora no tengo donde curarlo, las tradiciones se acaban con los años y ya sabes, ya no encuentro un molino.

Al poco tiempo, mi abuelo murió y con él el espíritu de mi abuela, aquél molcajete se quedó ahí en su casa sin curar y yo la perdí a ella también poco tiempo después, me costaba un increíble trabajo volverme a parar en su casa y con el pasar de los años me olvidé del molcajete.

Ayer, soñé con mi abuela, era un sueño raro, estaba ahí mi mamá y tal vez mi hermano, lo olvidé casi por completo, pero en un momento del día recordé “ayer soñé con la abuela”, sonreí y seguí con mi día, salí de la oficina a recoger un par de cosas con mi proveedor de plantas y flores (sí, tengo un proveedor) y me encontré a un señor ya mayor vendiendo molcajetes, no traía dinero y dije, bueno, ya en otra ocasión será. Fui al banco, saqué dinero para el fin de semana, volví por un lado completamente distinto por el que me había ido y ahí de nuevo estaba el señor, cargando una cantidad enorme de molcajetes, (traía por lo menos unos 7) me volvió a ofrecer el molcajete y lo compré sin chistar en el precio. Todo el camino de regreso venía pensando en mi abuela y su salsa tatemada, en lo maravilloso que fue pasar mi infancia con ella y poder tener aún su recuerdo tan fresco que las lágrimas corren por mi rostro al escribir estas líneas.

Gracias abuelita! por todo, por tanto! y qué crees? YA ENCONTRÉ TAMBIÉN UN MOLINO DE NIXTAMAL. Va por ti!IMG_0109

 

 

Para ti soy MoNo

Por qué es tan difícil aceptar el hecho de que alguien se presente con su sobrenombre? Si esa persona lo ha adoptado como su nombre y así se presenta no entiendo por qué a la mayoría de la gente le cuesta tantísimo trabajo aceptar este hecho. Desde que salí de la universidad en el 2002 me he presentado con todo el mundo como MoNo. Es una personalidad que adopté y que me gusta y que me gustaría que todos respetaran, pero no falta quién diga:

 

Extraño: Mono? por qué Mono?

Yo: Así me llamo

Extraño: Pero por qué?

Yo: Me vas a decir así o quieres que también a ti te cambie el nombre?

 

No entiendo en serio por que es tan difícil entender algo tan simple como eso. Si alguien se presenta conmigo y me dice, Hola soy Mary, no voy y le cuestiono, Mary? NO NO CHIQUITA, tú te llamas María y así te voy a decir, o por qué Mary y no María. Cierto?

A qué va este post? bueno a algo muy, muy sencillo, porque ya lo he dicho mil y una veces, RESPETEN si yo me presento como me presento qué chingados tienen que estar preguntando la razón de mi existencia, NI ME CONOCEN acepten que así me gusta que me llamen como a ustedes les gusta la Nutella o cagar con la puerta abierta y a mi me vale madres.

No, no es mi nombre, no, no es el diminutivo de nada, no, no soy Moni, ni Mona, MONO!

 

#YoTambien #MeToo

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Corrían los últimos años de la universidad, quien me hubiera conocido entonces sabe lo mucho que cambié desde que entré en ella, en el transcurso de ella y cuando salí de ella. La universidad representó para mi el principio y el fin de muchas cosas, relaciones, amistades, pero sobre todo representó el fin de mi inocencia.

Verónica fue tal vez la persona que más me marcó en esta etapa, para bien y para mal. Era una época en la que no existían las redes sociales y en la que todas las locuras que podíamos hacer entonces solo existían en la memoria de unos cuantos y en mi propia mente, en mis propios recuerdos. Lo que pensábamos que era gracioso, desafiante, maduro incluso nos ganó la fama de fáciles, de putas, de locas, un par de chicas, que sin importar la distancia, la hora, el lugar, salíamos de fiesta y no analizamos jamás las consecuencias de nuestras acciones. Curiosamente, y hablo por cuenta propia, a mi no me valió nada sino una pura etiqueta a la que jamás le llegué a los talones. Ciertamente soy una persona con muchísima energía, siempre aguante la fiesta, el alcohol, la locura, sin haberme metido una sola droga, lo único que habitaba en mi era un sentido de aventura con un grado intolerante al aburrimiento, salía y llegaba al siguiente día a casa sólo para volver a salir a la siguiente noche y repetir el ritual ad infinitum.

Una de esas noches, Verónica y yo fuimos a una fiesta en una zona no muy bella de la ciudad, cerca de la UNAM, por la zona de “la bola”, había muchas ocasiones en las que en las fiestas ella se me perdía o yo lo hacía y sabíamos bien que al final una nunca se iría sin la otra, pero esta fiesta desde que llegamos no me gustó, no me sentí cómoda, la música me pareció nefasta, la gente, nada, nada disfruté. Habíamos ido a la fiesta porque nos invitó un chico que andaba tirándole los perros a Vero y esa noche se la pasaron pegados como lapas, yo siempre dejaba que ella se divirtiera, tal y como ella me lo permitía a mi, pero cuando una no se sentía a gusto hacíamos lo posible por irnos. Cabe señalar que para la última etapa de la universidad Vero y yo pasábamos por momentos complicados en nuestra amistad, poco a poco nos fuimos perdiendo la confianza, la paciencia y sobre todo el respeto. Así que cuando rondaban por las 6 de la mañana y era la enésima vez que le dije que quería irme me dijo: -pues vete, yo aquí me quedo- y eso hice. Estúpidamente no llevaba un quinto, al ver la hora decidí no hablarle a mis papás e irme caminando a la casa, todas las grandes historias, en su mayoría terribles historias empiezan con un “se me hizo fácil”.

Las calles estaban desiertas, caminé y caminé y agarré un cómodo ritmo, pasaba frente a la Aurrerá que está sobre Avenida del Imán frente a Plaza Cantíl venía en sentido contrario a los carros y fue ahí cuando un vocho color azul claro se igualó a mi paso:

-Guapa, a dónde te llevo, qué haces a esta hora tan solita-

Lo ignoré y mi instinto me hizo alejarme, así que crucé la avenida y seguí mi paso, jamás me imagine, que el vocho daría una vuelta en “u” para seguirme, y tontamente le hice las cosas más fáciles, ahora venía caminando en el sentido de los autos que me persiguiera en su carro sería sencillísimo!

Bajó del auto, era un hombre desaliñado, con pinta de albañil o algo así, se acercó a mi y en su caminar noté que traía un cuchillo, el cual acercó a mi cuerpo mientras me tomaba del brazo.

-Te dije hija de puta, que te subieras al pinche carro, yo te llevo golfa!

Supe en ese instante no solo que me iba a violar, supe también que me iba a matar! El instinto de supervivencia se activó y logré zafarme de su brazo, corrí, corrí tanto! Entendí mi error, y crucé la avenida para caminar al sentido contrario de los autos sin mirar a ningún lado más que al frente, escuché como arrancó su carro pero como no podía volver a dar vuelta, entendí entonces que tenía que meterme entre las calles y por obra de un milagro logré perderlo. Todo el tiempo que iba corriendo pensé en mi madre, en mi padre en mi hermano y en la pinche Verónica, la maldije una y mil veces y llegué entonces a una casa, pedí auxilio, me prestaron dinero, subí a un taxi, llegué a casa casi rayando a las 8 de la mañana, lloré sobre mi almohada hasta que me quedé dormida por tal vez un par de horas, mis papás se habían dado cuenta de la hora a la que había llegado y me castigaron, me pusieron a lavar el carro de mi mamá y de mi papá. NO LES DIJE NADA.

Por qué no les dije nada? pensé que iba a meter a Vero en un apuro, pensé que jamás me dejarían volver a salir, pensé literalmente en muchas pendejadas y me quedé callada. Pero a Vero, a Vero le conté todo y saben que me dijo: -Guey se me hace que estas exagerando, NO MAMES, estás aquí y no te pasó nada-

No volví a ser la misma después y el hilo que nos unía como amigas se rompió. Mi amiga, negó el ataque que tuve, lo hizo menos, hizo lo que muchísimas personas hacen ante los ataques a mujeres en nuestro país. Eramos jóvenes, sí, no la estoy justificando, pero ahora, con el pasar de los años me doy cuenta que esto pasa, una y otra vez, que se ha vuelto el pan nuestro de cada día y que seguramente al pensar atrás, la culpable hubiera sido yo, seguro yo lo provoqué seguro, yo lo incité, qué diablos hacía caminando sola a esa hora? por qué no me acompañó nadie? por qué no traía dinero? en fin todas esas excusas que se escuchan cada que una de nosotras es agredida. Por qué? por qué tiene que ser así? por qué me pasó a mi también? #YOTAMBIEN #METOO