Comadritas

Continuamente y en una ciudad como esta, CDMX, escuchamos la frase “Que chiquito es el mundo” nos encontramos a gente que no veíamos hace años en conciertos acompañados de amigos que también tenía años que no veías y resulta que son pareja o vas a un evento y te encuentras a tu jefe, que resulta ser amigo de la persona que te invitó a dicho evento, o pasas por una calle y señalas que tu papá jugaba dominó por ahí y dices EL MÍO TAMBIÉN y resulta que el papá de tu gran amigo, también es amigo de tu propio padre.

Cosas como estas pasan una y otra vez y a personas como mexicanos nos pega aún más porque no podemos creer que en este país, tan basto, tan grande, en esta ciudad tan caótica, tan inmensa, nuestro círculo de amigos esté tan conectado, nuestras líneas de vida se entrelazan como el de ellas:

Quina, era vecina de la cuadra de María, siendo Quina la prestamista y gran amiga de todos los de la colonia, eventualmente tenías que conocer a alguien que también la conociera, todos, todos en la zona conocían a Quina y María no era la excepción, eventualmente, y con el pasar de los años, se volvieron mejores amigas, al grado de volverse comadres, los hijos de la una y de la otra eran también mejores amigos. Salían los fines de semana, subían montañas y acantilados juntos, salían a paseos y eventualmente comenzaron a crecer, pero siendo vecinos, jamás se alejaron, siempre terminaban en las mismas fiestas, en las mismas escuelas, compartiendo las mismas amistades.

Uno de los hijos de Quina, siendo ya un adolescente conoció ya grande a una de las hijas de María y terminaron casándose. Victor y Angélica se casaron y esas amigas, esas comadres, se volvieron también consuegras, familia.

Cuando mi Abuela Quina murió una de las más afectadas fue mi Abuela María, ni mamá, ni mi papá, ni nadie encontraba la manera de decírselo, de contarle que su “Comadrita” ya no estaría con ella en navidades, que no se contarían los chismes de aquella cuadra donde Quina vivió hasta el momento de su muerte, donde se desarrolló la historia de su pequeño mundo que posteriormente se volvería el inicio de cada uno de nuestros micro universos.

Mi mundo sí era pequeño, otra de mis tías se casó con un primo de mi papá y no necesité nunca salir de esa pequeña esfera que era el mundo de mis abuelas, de su cariño, de su amistad, de su crianza en conjunto porque cuando no pasaba las noches con María, las pasaba con Quina. Muchos años me acogí a su seno, a su sazón, a los ronquidos de María y a la comida de Quina, marcaron mi vida, me formaron, me hicieron tener los gustos que tengo, tener las manías que tengo.

Extraño mucho yo también a mi Abuela Quina pero debo estar agradecida que por tanto tiempo fue parte de mi vida, y aún más agradecida que aún cuento con la bendición de tener todavía a María, a mis casi 40 años, ahí sigue, dando lata, viendo las luchas y comiendo tamales como tanto le gusta.

Mi familia es la viva prueba de lo pequeño que puede llegar a ser el mundo. No por eso deja de ser importante, no por eso deja de ser mi mundo.

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A la izquierda mi Abuelita Joaquina (qepd) platicando con su comadrita su consuegra y amiga, mi Aguelurca María.

 

 

 

 

 

Historias de Motocicleta

Hace poco más de 3 años comenzó un viaje increíble que cambiaría mi vida y cómo la veo para siempre, mi familia me regaló para mi cumpleaños una motocicleta, una Yamaha FZ16 a la que llamaría “Negra Tomasa” y se convertiría en mi compañera de aventuras, desde hace más de 3 años he subido ya escasas veces a un carro para moverme en la ciudad, literal, llueve, truene o relampaguee Negrita y yo íbamos y veníamos por toda la ciudad. Un año después llegó otra sorpresa, de nuevo mi familia me regalaba OTRA MOTO! esta vez una solamente 9 veces más grande que Negrita una Harley Davidson 48th. Una verdadera belleza a dos ruedas que desafortunadamente no hizo click conmigo. No por la moto, por supuesto que no, sino porque anatómicamente me era muy difícil su manejo, tenía los mandos extendidos y siendo una moto de 1200cc y siendo usada en la Ciudad, se calentaba y mis cortas piernas sufrían porque solía quemarme los muslos y terminamos luego de un año por despedirnos, la vendí con todo el dolor de mi corazón pero con la ilusión de que algún día pudiera hacerme de una moto de mayor calibre pronto.

La necesidad de esa moto fue una inaplazable cuando el gobierno de esta bendita ciudad eliminó el paso de las motos menores a 250cc a cualquier vía rápida. Yo usaba mi moto para ir a ver a clientes, los cuales están en lugares tan lejanos como Contadero o tan horrorosos como Huixquilucan, TENÍA que ingresar a periférico sí o sí y con Negrita me era imposible, empecé a ir a agencias a probar motos de mayor calibre y pensé haber encontrado la ideal en una Ducati Scrambler 400cc, pero estaba algo fuera de mi presupuesto y no quería vender a Negrita para llegar a la meta (dirán que dónde quedó el dinero de la venta de la Harley, pero me lo gasté en un viaje a Indonesia =)

Otro cumpleaños y otra moto, en esta ocasión una BMW R310 mi hermosa Balalaica Balkyria, con la que subo y bajo de la ciudad como si fuera la mismísima dueña del mundo!

A qué vamos con todo esto? Bueno, la vida en dos ruedas es completamente distinta a cualquier otra, todo cambia, los tiempos, el clima, tu look, todo cambia porque ahora andas en moto y también te encuentras con otra cosa, LA COMUNIDAD BIKER, es una que te defiende a capa y espada, es una que ayuda a como de lugar, no he visto un solo, accidente, inundación, momento, en el que un compañero biker necesite ayuda y en el que de inmediato otro biker le ayude y a eso voy con este prefacio:

Hoy venía por el puente de Chabacano cruzando Tlalpan y me encontré con un tapón en el tráfico, acto seguido decidí moverme un poco entre un par de autos y cambiar de carril. Cuando entré a este, de manera casi inmediata sentí un golpe, miré de inmediato hacia abajo pensando que había pasado por un bache, pero me di cuenta que un vehículo me había dado alcance, voltee y le dije al conductor, QUÉ TE PASA?! y de inmediato me dijo, por qué te me metes y aparte vas en medio del carril, tú no tienes derecho!.

Esta historia se repite continuamente, casi todos los días, un conductor de auto cree que SOLO ÉL tiene derecho al carril y pues bueno, eso es mentira! una moto tiene tanto derecho al carril como un auto.

Decidí simplemente pararme, retomar el volante y seguir, pero este muy educado tipo tuvo a bien en adelantarse, casi tirarme de la moto y cerrarme el paso, claro mientras tanto hacía gran muestra de su florido lenguaje, mientras hacía esto, vi a otro motociclista pasar de largo por nuestra derecha, y con todas sus fuerzas dio un puñetazo que casi despedaza su espejo lateral mientras le gritaba “pendejo” y salió a toda velocidad entre los carros. El auto que me trató como trapo, salió volando detrás de él y casi lo alcanza! pero el motociclista viró a la izquierda y el auto tratando de seguirlo quedó como sandwich entre dos carros. Todo pasó tan rápido que todos los carros que seguíamos en el puente simplemente no pudimos hacer nada.

No tengo palabras para agradecer a este Biker que viendo la actitud de este automovilista pues encontró una manera de tratar de hacer justicia por su propia mano. Agradecerle porque seguramente este tipo de tener chance se hubiera bajado de su carro para seguir discutiendo, no sé si es algo que yo en lo personal hubiera hecho, no me gusta la violencia, el asunto pudo haber terminado MUY, MUY, MUY MAL. Por haberme defendido de esa manera donde quiera que esté se lo agradezco aunque repito no sé… no sé si yo hubiera hecho lo mismo.

Esta es solo una de las muchas historias de “salvamento” que tengo desde que soy biker, aunque también hay unas no tan buenas. Sobre todo porque hay muchas personas en la comunidad que son EXTREMADA Y ESTÚPIDAMENTE MACHISTAS. Y me encuentro muchísimo con ellos, es una pena.

A pesar de todo esto, de lo que la gente me dice SIEMPRE que me ve en la moto de que yo soy el chásis, de que la gente muere en la moto, y tantas historias terroríficas, les digo lo de siempre. Los motociclistas imprudentes son más vulnerables a este tipo de cosas, y cuando te toca, te toca aunque te quites y cuando no te toca, no te toca aunque te pongas.

A ustedes que me leen, tengan cuidado, respeten al peatón, respeten al ciclista, respeten al motociclista, respeten al automovilista, y lo mismo les digo a todos los anteriores, si ustedes no respetan LUEGO NO SE QUEJEN.

A mis amigos y a toda la Comunidad Biker, como siempre: GRACIAS Y RUEDEN SEGUROS!

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